CREER O REVENTAR

Artículos Soy un ignorante contemporáneo 28 de octubre de 2011

La realidad me marea. Desde que comenzó esta semana siento vértigo y vapor en mi cabeza. ¿Viste cuando no sabes bien donde estas parado? Que no logras percibir la magnitud de las cosas que pasaron y que pasan. Es como que todo fue muy rápido, pero al mismo tiempo tenés una sensación de que todo fue lento y doloroso ¿Se entiende? Pasaron muchas cosas desde el 2001, uno no se detiene generalmente a tomar nota de eso. Los días corridos entre las elecciones del domingo, la condena a los genocidas de la ESMA y el aniversario de la muerte de Néstor, me dejaron el marote hecho un lío. Si, hecho un lío. Porque nos costó mucho llegar hasta acá. Uno puede discutir lo bueno, lo malo y lo feo de estos años de gobierno. De acá hasta la eternidad podemos estar si quieren discutiendo, no hay drama, pero las cosas cambiaron. Discutimos desde un plano muy superior a otras épocas. Discutir el país hoy no tiene comparación. Para mí por lo menos no la tiene. Ahí es donde quiero puntualizar que somos ignorantes contemporáneos. Claro, no tenemos la capacidad de darnos cuenta la implicancia de estos años en la historia Argentina, y creo que tampoco tenemos la capacidad de darnos cuenta como replicó en nosotros mismos. No quiero decir que todo está bien, lo que quiero decir es que todo está mejor ¿Se entiende?  Súmale a todo esto lo que está pasando en Europa, el mundo no es el mismo, ser testigos de la crisis más dura del capitalismo no es fácil ¡anda a contarla! Cuando veo las imágenes de los indignados del primer mundo se me frunce el orto. Claro, se me viene a la cabeza el 2001. No puedo evitarlo. Cada uno vivió su crisis como pudo…que se yo. Retomando, toda esta semana tenía una sensación extraña. No sabía qué carajo me pasaba. Como que me dejó medio drogui, ¿viste? Hasta que caí. ¿Cuánto puede absorber la cabeza sin que el cuerpo no lo manifieste? Me pasó de nuevo la película desde el 2001 hasta hoy. Ahí exploté y me puse a escribir. Así, a los ponchazos y como venga, sin darle demasiadas vueltas. Tengo más sensaciones que ideas. Decidí tirar a la mierda el raciocinio y dejarme llevar por las emociones. Es más fácil, se descansa un poco más. No tengo ganas de ponerme analizar la elección del domingo, y porque se dieron los resultados que se dieron, no tengo ganas. Lo dejo para otra ocasión. No tengo ganas de ponerme a pensar cómo será el próximo periodo de Cristina o qué pasará con la oposición, no tengo ganas. No me voy a detener en que los medios ya le quieren marcar la agenda, hoy no me dan ganas. Tengo la cabeza bastante desordenada. Lo único que saco en limpio es que en estos días soy un ignorante contemporáneo.

2 Comments

  1. susana beker dice:

    me encantó lo que escribis, sentí muy igual a vos, todo esto como una sobredosis de felicidad. un abrazo

  2. admin dice:

    Hay que tapar los baches

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