CREER O REVENTAR

Artículos ¿Por qué se apuró? 21 de diciembre de 2011

Mirá lo que ya estamos discutiendo a la semana del segundo mandato de Cristina, ¿qué te parece? De repente en el verano, y que verano caliente, y eso que recién arrancamos. El conflicto estaba planteado, los medios lo venían meneando hace rato, lo que no sabíamos era cuando iba a estallar abiertamente. La cuestión de los fondos de las obras sociales es el tema. En el acto del jueves pasado, en el estadio de Huracán, Hugo Moyano, titular de la Confederación General del Trabajo (CGT), sorprendió a propios y extraños por el nivel al que llevó su confrontación con la Presidenta. La jugada movió el tablero político y obligó a cada uno a mirar bajo sus pies en que casillero estaba parado, no todos parecían cómodos en el lugar en que se encontraron. Claro, la alianza estratégica entre el gobierno y la CGT pareció resquebrajarse.   De pronto coincidieron el que hasta ese momento jugaba como el mayor aliado del gobierno, y el opositor más cerril dentro del movimiento sindical, el líder de la denominada CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, quién afirmo: “después de escucharlo a Moyano, yo ya tengo secretario general. Mi secretario general en la CGT es Hugo Moyano”.

El líder de los camioneros tocó los siguientes temas: el político partidario, el conflicto por los fondos de las obras sociales y las reivindicaciones gremiales. En lo político, la trifulca viene desde antes de las Primarias, cuando se conformaron las listas de candidatos legislativos en la provincia de Buenos Aires. La participación de la CGT prácticamente fue limitada a la candidatura de Facundo Moyano. Los dirigentes sindicales se vieron así relegados en sus aspiraciones de ocupar espacios de representación política. En su discurso, Moyano, reivindicó la voluntad, la vocación y el derecho de los trabajadores a participar de las estructuras políticas. Denunció que el Partido Justicialista se había transformado en una “cascara vacía”, y dió un sonoro portazo renunciando, a partir de ese momento, a los cargos partidarios. La cuestión gremial fue planteada haciendo eje en la defensa del salario real. En la visión de Moyano, los coletazos de la crisis internacional no deben significar un deterioro en la situación de los trabajadores, de allí su rechazo a la posibilidad de establecer un techo para las negociaciones salariales en las paritarias de principios del año próximo. O sea, que la crisis se la banquen los empresarios que hasta hora la vinieron recogiendo en pala. No se trata de reducir el salario real en aras de mantener inmunes las altas tasas de rentabilidad.

Después vino la “contradicción principal”: los fondos de las obras sociales. Acá encontramos el punto central y más concreto de la confrontación con el gobierno. Los sindicatos han hecho históricamente de los ingentes fondos que manejan de las obras sociales su principal fuente de financiamiento para la acción gremial y política. Se trata del Poder, y en esta cuestión no hay términos medios, cuando algunos lo acrecientan, hay otros que lo pierden.  Y en este caso, unos quieren mantenerlo y seguir avanzando, y del otro lado, quienes los ven venir, buscan la manera de frenarlos mediante el desgaste de su sustentación económica. Sobre esta cuestión filosófica, mi amigo Marito Zanabria me decía: “acá al que se quede quieto el otro lo emboca, y los dos lo saben, porque se conocen mucho”. Grande Marito, desde que se puso el kiosco en Puán y Pedro Goyena, es un hombre de consulta.

Bueno, volvamos al discurso del compañero Moyano. El hombre reclama por los 12.000 millones de pesos anuales que aportan las obras sociales a la Administración de Programas Especiales (APE), dependiente del Ministerio de Salud, y que según dicen, en la actualidad, son reintegrados en cuenta gotas, mal, y tarde.  Los Programas Especiales son, ni más ni menos, que los tratamientos de salud de alto costo (caso típico las enfermedades oncológicas). En estos casos, la medicación es suministrada y solventada por las obras sociales, las que luego tramitan ante el APE los reintegros de gastos.  En algún momento, existieron denuncias sobre defraudación con troqueles “truchos” de tratamientos inexistentes. A partir de ahí se generaron causas judiciales, una de ellas afecta directamente al gremio de camioneros, y el gobierno desplazó del APE a los amigos de Moyano. Allí comenzó el goteo del que hablábamos. Al respecto, parece que el gobierno tiene algunas ideas que resultan bastante molestas para los jefes sindicales. Se trataría de un proyecto de creación de un ente de carácter público, que manejaría en forma directa las prestaciones de alta complejidad de las obras sociales, reemplazando al APE. Como diría el amigo Piumato, el gobierno entró en su primera semana del nuevo mandato “a paso de vencedores”.

Entre una pila de leyes importantes, los diputados del Frente para la Victoria, metieron el proyecto de régimen de trabajo para los peones rurales, que reemplaza al dictado por Videla y Martínez de Hoz, incorporando al trabajador rural a la Ley de Contrato de Trabajo. La nueva ley le quita poder a la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), cuya conducción detenta Gerónimo “Momo” Venegas, el recordado aliado de la Mesa de Enlace de la patronal agropecuaria durante la crisis de la 125. Solidarios con el Momo, los diputados cegetistas no apoyaron el proyecto. Ante este cuadro de situación, el gobierno queda al borde de perder un aliado estratégico, y Moyano está en el medio de un gesto que lo mostraría sacando los pies del plato definitivamente. ¿Por qué se apuró Moyano? ¿Por qué se siente fuerte o por qué se siente débil? ¿Puede terminar Moyano recostándose en el mismo estaño con el “Momo” Venegas y Barrionuevo, bajo la mirada complaciente de Clarín? ¿Empujarlo hacia eso o rescatarlo?, un dilema para la gobernabilidad.

4 Comments

  1. Luis Valsecchi dice:

    Diria que es el clasico ” golpear y negociar”, pero a las apuradas. Lo que pide Moyano puede ser mas o menos valido, pero el estilo, el momento y el tono , no lo son, ( los trapos sucios se lavan en casa ). No creo que termine recostado en el mismo estaño del momo, y del gastronomico. Moyano sigue siendo un compañero de ruta, con apresuramientos y errores, pero en esta Argentina la que conduce el camion es Cristina.

  2. Alejandro dice:

    La aspiración del movimiento obrero de llevar su lucha de reclamos (sindical) al plano político es una de las cosas que quitaba el sueño a Lenin.
    No es el caso de Moyano. Y no lo es porque en ningún momento hace el planteo e “independencia política de la clase obrera” (ver Tosco).
    Desde que el Peronismo existe la aspiración política del movimiento obrero organizado al rededor del PJ no ha superado más que el accedo de puestos dentro de los gobiernos (democráticos o dictaduras). Rucci, Lorenzo Miguel, Triaca, Barrionuevo, Ubaldini, Daer, Moyano, Yasky, etc pasaron por lo mismo.: morder algo en la rosca por los cargos que además de representar enormes cajas da la chance de la inmunidad.
    El tema actual es un poco más complejo. Y eso se debe a que Moyano a aceitado, como nunca antes, el rol de su patota dentro de las grandes fábricas, transformándolas en verdaderos gendarmes de los agotadores ritmos de producción (los operarios de Toyota, Renault, WV, Techint, Acindar, Surrey, Molinos Río de la Plata, etc, no me dejan mentir).
    Es decir, Moyano presiona porque sabe que lo necesitan materialmente ¿quién podría reemplazarlo? ¿Martínez? No! entonces Moyano apura: quiere más. Más fortuna, más poder, más impunidad.

  3. Alejandro dice:

    Va de nuevo es coments con algunas correcciones matinales.
    La aspiración del movimiento obrero de llevar su lucha de reclamos (sindical) al plano político es una de las cosas que quitaban el sueño a Lenin.

    No es el caso de Moyano. Y no lo es porque en ningún momento hace el planteo de “independencia política de la clase obrera” (ver Tosco).
    Desde que el Peronismo existe la aspiración política del movimiento obrero organizado al rededor del PJ no ha superado más que el acceso a puestos dentro de los gobiernos (democráticos o dictaduras). Rucci, Lorenzo Miguel, Triaca, Barrionuevo, Ubaldini, Daer, Moyano, Yasky, etc pasaron por lo mismo: morder algo en la rosca por los cargos que además de representar enormes cajas da la chance de la inmunidad.
    El tema actual es un poco más complejo. Y eso se debe a que Moyano ha aceitado, como nunca antes, el rol de su patota dentro de las grandes fábricas, transformándolas en verdaderos gendarmes de los agotadores ritmos de producción (los operarios de Toyota, Renault, WV, Techint, Acindar, Surrey, Molinos Río de la Plata, etc, no me dejan mentir).
    Es decir, Moyano presiona porque sabe que lo necesitan materialmente ¿quién podría reemplazarlo? ¿Martínez? No! entonces Moyano apura: quiere más. Más fortuna, más poder, más impunidad.
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  4. Albrecht Guter dice:

    Me parece que hay una realidad que es el giro a la dereccha en las democracias industrializadas, el gobierno va tener que ajustarse a esa realidad internacional, Moyano percibe que el gobierno para mantener su presencia en el Mercosur y la Unasur deberá mostrar una faz de eficiencia y productividad, esta no sera solo una necesidad de la economia sino tambien de la política, de ahi la necesidad de Moyano, de lograr una Cgt fuerte y unida incorporando a todos los discólos y contestatarios, como lograrlo , sencillo differenciandose del gobierno . Se trata de un objetivo político para tener una posición firme en la defensa de los puestos de trabajo, como se esta viendo el gobierno se esta abriendo de esa problemática. Se trata de mirar un poco mas allá , que los árboles no tapen el bosque.

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