CREER O REVENTAR

Artículos Así la pasamos nosotros 23 de diciembre de 2011

Los festejos hay que organizarlos bien, sino no sirve, yo arranco a la mañana del 24 con un buen vermú para acompañar con los manise. Sí, hay que ir preparándose, y calentando el pico desde temprano, es como un entrenamiento. El precalentamiento es importante. Después a eso del mediodía salgo hacer algunas compras, como siempre para estas ocasiones de fin de año a mi me toca llevar las frutas secas, y ahí me voy al boliche de Gerardo, que lo tengo cerca de casa, y siempre me tiene preparado de ante mano unas buenas almendras, esas con chocolate, y también, y por qué no, me llevo unos higos secos, unas avellanas, y alguna que otra cosa livianita. Viene bien para después de la cena, para acompañar con el champán, y entretener la boca en la sobremesa. A la tarde, después de un almuerzo liviano, me hago una siestita para estar fresco para la noche. Eso sí, hay que hacer una siesta corta, eh, no más de tres horitas, porque si uno se pasa de largo queda medio volado. Bueno, a eso de las seis lo llamo a Ernesto, que es el que pone la casa, y arreglamos los últimos detalles. Otra cosa importante es empilchar bien, fundamental, hay que emperifollarse para estar a la altura del evento. Ahí no más enfilo para lo de Ernesto, pero primero paso por la casa de Marito, siempre lo paso a buscar. Marito es el encargado de la cohetería, sabe mucho de eso, tiene un conocimiento empírico admirable sobre el uso de productos combustibles, explosivos, y cualquier otra cosa que se queme o explote, es un aficionado, pero un gran aficionado. Ernesto siempre nos sorprende con el fuego hecho, como para comenzar a tirar los primeros chorizos bien temprano. Al rato no más llega el Pelado, que viene a Buenos Aires para las fiestas, no sé por qué pero le gusta traer cognac para ir encarando la noche, también trae la sidra y la fruta para el clericó. En el clericó colaboramos todos, es una tradición que tenemos. Lavamos la fruta, la vamos cortando, y agarramos una olla de las grandes. Yo le agrego un poco de Gin y bastante azúcar, Ernesto le va poniendo la fruta y un poco de Gin, el Pelado viene le pone el vino blanco y un poco de Gin. Lo probamos para ver que le falta, y le ponemos un poquito más de Gin. Cuando nos parece que está lindo lo dejamos macerando para más tarde. Para nosotros es como el postre, siempre al final. El problema es que el departamento del Ernesto es chiquito, y la parrilla la tiene en el balcón. Cuando el ambiente se empieza a llenar de humo y no podemos más del lorca prendemos un ventilador, de esos grandes de pie ¿viste? Cenamos con cerveza bien frapé, de barril, el problema es que dura poco, diez minutos, una cosa así. Igualmente no jode porque somos de comer poco. Y a las doce brindamos, como corresponde, como todo el mundo, a Ernesto se le da por lagrimear y empieza con los abrazos mientras nos dice cuanto nos quiere. Ya entonados nos vamos al balcón y ahí entra Marito en acción a darle a la cohetería. Te tira algún rompeportones primero, para sacudir la noche y después te suelta alguna que otra cañita para terminar el espectáculo. Divino Marito, le pone unas ganas bárbaras al festejo. Al rato el Pelado saca los discos de Cacho Castaña y subimos el volumen. ¡Como nos gusta Cacho!  Pero la cosa se empieza a complicar, porque los vecinos nos viene a tocar el timbre, claro, la música la ponemos al palo. El problema es que no escuchamos un sorongo, y termina cayendo la yuta.  Igual, con mucho respeto la federal nos invita a acompañarlos, y ahí cazamos el clericó y terminamos brindando con el oficial de guardia de la 6ta ¡Qué lindos recuerdos! Ojalá este año se repita.

4 Comments

  1. Alejandro dice:

    jajajajajaja!!!! Genial!!!!!! jajajajajajaja

  2. Francis dice:

    Lindo ! Que se repita y Salud !

  3. Mattresses dice:

    Glad to read this blog! Keep it going!

  4. Belen dice:

    jajajajaja Buenisima!!!!

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