CREER O REVENTAR

Artículos La cuestión Malvinas y la jactancia de los intelectuales 23 de febrero de 2012

La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino” (Constitución Nacional, 1994, Disposición Transitoria Primera). La reafirmación de la política de Estado sobre Malvinas, expresada por la Presidenta, encontró un apoyo mayoritario en todos los sectores de la vida política y social del país. Irrumpe así esta cuestión, generando un escenario de cambio en el ámbito interno, presentándole a la oposición una oportunidad, tan necesaria como inesperada, de recuperar un rol con independencia del tutelaje mediático. La asistencia de los principales referentes de la oposición al acto en la Casa Rosada provocó la reacción histérica de los medios hegemónicos, que llegaron a tildarlos de meros “aplaudidores” y de prestarse a ser parte de un show de tinte nacionalista y circense. No es la primera vez que los medios ningunean a la oposición por tener posturas coincidentes con el gobierno. Cuando alguno se planta adoptando posiciones de independencia, los medios le pegan achacándole baja intensidad opositora.

Las líneas editoriales coincidentes en sus posturas cuasi probritánicas, que han mantenido Clarín y La Nación, no han encontraron eco en las voces de la oposición. A partir de la cuestión Malvinas se observa el comienzo de una fisura en ese, hasta ahora, cerrado combo que conforman medios y oposición. Estas señales por el momento no nos ofrecen nada más que una relación tensa. Quizás Malvinas sea el disparador de un nuevo momento para los partidos de oposición, que le permita redefinirse frente al oficialismo y apartarse del seguidismo de la agenda mediática, que terminó borrándolos prácticamente de la escena política y resignando toda iniciativa de constituirse en alternativa creíble y posible.

Podemos reconocer en el tema Malvinas, además del actor imperial, tres actores internos: gobierno, medios y oposición. Voy a intentar señalar tres momentos en el desarrollo reciente de la cuestión y el juego de estos actores.

Un primer momento, donde el gobierno ha desarrollado con éxito una labor en política exterior que ha permitido consolidar una base de apoyo regional, mediante el Mercosur, la Unasur y la Celac. En el ámbito extraregional, ha logrado el apoyo de China, Rusia, y el Grupo de los 77 (que en realidad son 130). De Estados Unidos se han obtenido declaraciones del más alto nivel que califican al conflicto como un problema bilateral entre Argentina y el Reino Unido, dejando de hecho afuera a los isleños y contrariando en ese sentido la posición británica. Clarín y La Nación han desarrollado desde siempre mordaces críticas a la política exterior del gobierno, pero se han ensañado especialmente en el caso Malvinas,  descalificando en términos peyorativos el accionar de la diplomacia argentina, valorando y validando los argumentos británicos. Mientras tanto, los jefes de los bloques de la oposición en diputados, Gil Lavedra, Pinedo y Atanasof, y el presidente de la Cámara, Julián Domínguez, se reunían en diciembre del año pasado con el titular del Parlamento Europeo, el polaco Jerzy Buzek, solicitándole que respalde las resoluciones de ONU sobre Malvinas, que instan al Reino Unidos a sentarse a dialogar. En ese acompañamiento, que podría parecer como protocolar, se mostraba una sutil y diferente consideración del tema, desde un lugar distinto al clásico juego de la oposición cerril.

Un segundo momento, donde el gobierno, luego de soportar estoicamente el fuego mediático funcional a las provocaciones británicas, lejos de patear la mesa, la arma, le pone el mejor mantel y convoca a toda la familia a Casa Rosada. Los medios hegemónicos primero intentaron predecir anuncios apocalípticos de irracionalidad y desmesura por parte del gobierno argentino, y luego descalificaron el discurso presidencial subestimando la importancia de las medidas anunciadas. Tras sostener la intrascendencia y superficialidad del discurso oficial, acusaron a los opositores asistentes de haberse prestado a ser parte de un circo demagógico. Por su parte, la oposición recibió una oferta que no pudo rechazar. La cuestión Malvinas había tomado una dimensión de carácter regional e internacional que los obligaba a estar presentes, por convicción o especulación, no teniendo otra alternativa que apoyar la política de Estado planteada por el ejecutivo.

El tercer momento está en pleno desarrollo, el gobierno sigue fijando la agenda, la oposición se reposiciona, y los medios, que se encuentran cada vez más aislados, deciden salir a jugar una nueva carta: “los intelectuales” exigiendo un cambio de política. Un universo, este de “los intelectuales”, donde podemos reconocer tres subconjuntos, los “intelectuales académicos natos”,  los “intelectuales mediáticos” que reúne a aquellos que ya trabajan o colaboran en el Grupo Clarín y La Nación, y los “intelectuales periodistas”, miembros del staff permanente oposicionista. Mientras la política exterior del Reino Unido plantea que los kelpers tienen derecho a la autodeterminación y que se debe respetar “sus deseos” de seguir siendo ciudadanos británicos, “los intelectuales”, en los que se ha despertado una súbita preocupación por los 3.000 habitantes de las islas, sostienen que la política del gobierno argentino es agresiva y debería cambiar teniendo en cuenta los “intereses de los isleños”. Pretenden ignorar, sospechosamente, que la población de las islas es trasplantada y que, para las Naciones Unidas, el principio de autodeterminación solo es aplicable a las poblaciones originarias. Desde una posición encubierta tras un “humanismo sin fronteras”, al mejor estilo “imagine there’s no countries”, al plantear el respeto a los “intereses” de los isleños entran en el camino, quizás sin retorno, de la aceptación de la lógica colonialista del Gobierno de su Graciosa Majestad Británica.

3 Comments

  1. La Corpo cómo ya destruyó a la oposición se apoya en sus ¨intelectuales¨. Van acabar con ellos, porqué el pueblo refrenda la política internacional de nuestra Presidenta. Yo pregunto quienés son esos 17 para sugerir a una Estadista cómo Cristina, el manejo que debe llevar en este tema..??

  2. Mariana dice:

    Lasswell habla en la década del 30 de la teoría del establecimiento de la agenda de los medios. Los medios sistemáticamente han transferido a la sociedad, a lo largo de la historia, su propia noción de relevancia de las noticias que acontecen. Esto es una prueba más del manejo interesado, desinformado y especulador que hacen estos grandes monopolios mediáticos.

  3. Flor dice:

    Brillante nota, estimado Pineau. Cualquiera de sus sosias son impecables. Adelante!

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