CREER O REVENTAR

Artículos A la sombra del gran timonel 9 de abril de 2012

En las vísperas de su XVIII congreso crecen las disputas internas en el Partido Comunista de China (PCCh). Dos líneas internas son las principales protagonistas, la “reformista” que ascendió a la conducción en 1978 encabezada por Deng Xiaoping, y los llamados “rojos” que revalorizan el ideario igualitarista del maoísmo. Estas disputas ocupan hoy el centro de la escena política del país y amenazan a su estabilidad. Según la agencia Xinhua, a mediados de marzo, “el presidente de China, Hu Jintao, pidió al Ejército Popular de Liberación (EPL) y la policía armada prestar una mayor atención a la salvaguarda de la estabilidad social”. Esta apelación confirmaría las noticias de malestar social y demostraciones políticas callejeras en el último año. Fuentes oficiales han informado que más de 100 millones de chinos han participado en manifestaciones en el 2011. La reciente destitución de Bo Xilai (ver “El Hijo de Los Ocho Inmortales”), a quién los medios occidentales señalan como el representante del “populismo con características chinas”, de la secretaria general del Partido de la ciudad de Chongqing, quizás signifique el inicio de una de las mayores crisis política desde la muerte de Mao Zedong. Durante las últimas décadas, desde el PCCh, fue hegemónico el relato que marcaba el éxito de las políticas de apertura pro mercado, y el modelo exportador, cuya competitividad se basó en la elasticidad del costo laboral y en la eliminación de las conquistas sociales. Esto fue objeto de un discurso panegírico en los círculos académicos de occidente, especialmente en los anglosajones, que fue tomado reverentemente en América Latina. ¿Qué se está discutiendo? Este debate tiene una larga trayectoria histórica.

Desde la fundación de la República Popular China coexistieron dos líneas que disputaban el rumbo y la conducción del proceso revolucionario.El debate se centraba sobre las contradicciones en el proceso de edificación de la nueva sociedad socialista y en  la forma y en la dirección en que se resolverían. El desarrollo económico y el crecimiento del país eran una preocupación común para el conjunto de los comunistas chinos, pero el sentido y los objetivos políticos y la forma de lograrlos eran enfocados desde muy disímiles posiciones. Deng ponía el énfasis en acelerar el crecimiento económico mediante la morigeración de las transformaciones sociales y siendo tolerantes con la permanencia de las desigualdades. La muerte de Mao, en 1976, generó un vació que fue rápidamente ocupado por Deng, quién impuso su visión sobre las condiciones en que China debía desarrollarse.

Este debate histórico se retoma actualmente desde un nuevo plano, resignificado por un nuevo contexto a consecuencia del crecimiento económico acelerado y sostenido de los últimos treinta años. La crítica actual al ala “reformista” va dirigida a la subsistencia, y aun al crecimiento, de las desigualdades sociales. Ese nuevo plano y el nuevo contexto se verían afectados y reforzados por la crisis económica global, que está generando la pérdida de mercados para la producción de manufactura chinas. En el pasado inmediato, estos últimos años, la conducción de la economía logró esquivar los efectos de la crisis global desatada en el 2008 y que hoy se continúa en la crisis europea, mediante medidas anticíclicas de inversión y atención del mercado interno. En lo político, esta situación externa afectaría negativamente a la línea “reformista” pro mercado que detenta la conducción, y la haría más vulnerable frente a las demandas de cambio de los sectores críticos del partido. Dada las condiciones políticas de China, en el nuevo contexto, es impensable que la suerte y el destino de una línea interna queden sellados por la destitución y posible detención de un dirigente, aunque sea el más notorio (tomando el caso de Bo Xilai). En diversos medios no se descarta que los sectores críticos a la actual conducción logren reorganizarse, y surjan nuevos liderazgos. No estaría todo dicho de aquí al Congreso del PCCh.

One Comment

  1. flor dice:

    gracias William! se extrañaban sus notas.

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