CREER O REVENTAR

Artículos El Principito, un thriller chino 28 de mayo de 2012

El pasado abril, Bo Xilai fue destituido de la jefatura del Partido Comunista de la ciudad de Chongqing (ver: “El  Hijo de los Ocho Inmortales”), luego de que su esposa Gu Kailai se convirtiera en la principal sospechosa del asesinato de un empresario británico, Neil Heywood, que fue hallado sobre el piso de su cuarto de hotel con un vaso en su mano que aun contenía vestigios de licor y veneno. El jefe de policía de la ciudad, Wang Lijun, luego de declarar que poseía pruebas que implicaban a la esposa de Bo, temiendo por su vida, solicitó refugio en la embajada de Estados Unidos. Rumores varios han circulado sobre el móvil del crimen. El que ha tomado mayor relevancia en los medios sostiene que el empresario británico habría amenazado con sacar a la luz los negocios de la Familia Bo, luego de que se le negara un porcentaje importante de dinero que iba hacer transferido al extranjero. Heywood, quién ha vivido en China desde los inicios de la década de los noventa, era un “amigo” muy cercano de los Bo, y su ocupación consistía en el manejo de las operaciones financieras de la familia. Frente a este escenario, desde círculos oficiales se inició una operación de desprestigio hacia el ex jefe del partido de Chongqing, hijo de unos de los revolucionarios de la primera generación de gobierno y fundadores de la República Popular, poniendo en evidencia la lucha de las distintas corrientes del partido por el control político del país en vísperas del XVIII Congreso del Partido Comunista de China (PCCh) (ver: “A la sombra del gran timonel”). Actualmente, el país asiático vive una situación interna de destape donde afloran las contradicciones acumuladas en treinta años de crecimiento inequitativo, en un contexto internacional signado por la crisis del capitalismo financiero, que ejerce fuertes presiones sobre su modelo de desarrollo. La destitución de Bo, que lo ha sacado de la carrera por ocupar un lugar en el Comité Central, es la respuesta del “ala reformista” encabezada por Hu Jintao, frente a la denominada “ala  conservadora”. La línea reformista sostiene la necesidad de proseguir con el modelo de acumulación que requiere de una “sociedad armoniosa” (concepto confuciano). Lo que paradójicamente se denomina como línea conservadora, representada por Bo Xilai, por el contrario, hace hincapié en los aspectos igualitarios, retoma la visión de la sociedad en clave de “contradicciones de clase” (concepto marxista) y revaloriza los años de Mao. La prensa local, que menciona a Bo como “El Principito”, toma posición y lo caracteriza como un líder populista enemigo de la actual dirección del gobierno y el partido. En las altas esferas del PCCh se ha acordado tratar la situación de Bo como un caso policial, no político, en función de lograr que al próximo congreso, en donde se elegirá a las más altas autoridades del país, se llegue en un clima de distensión  y  estabilidad política, que demuestre la unidad del partido. Esta situación que desvela al actual Presidente Hu Jintao, ha generado las peores controversias en la conducción desde 1989, asegura el sinólogo Roderick MacFarquhar, profesor en la Universidad de Harvard. Faltan algunos meses todavía para la realización del Congreso, aunque todo indicaría lo contrario, los movimientos en el tablero siguen, y aun pueden generar alguna sorpresa. Una mirada política debería negar que Bo Xilai fuera sólo un cazador solitario.

One Comment

  1. Luis Valsecchi dice:

    Muy interesante nota, habria que ver como este «caso policial «, influira en el tema BRIC. Aunque me da la sensacion que esto debe de ser un tema fundamental tanto para conservadores como para reformistas; digo , no creo que el BRIC corra peligro , sea cual fuera el sector dominante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *