CREER O REVENTAR

Artículos Eurogrupo, pertenecer tiene sus privilegios 1 de julio de 2012

“Podría haber sido peor”, fueron las palabras del presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, para caracterizar su visión sobre los resultados de la cumbre de la Unión Europea (UE). La reunión realizada esta última semana, estuvo precedida por la discusión entre la posición de Alemania, enfocada en la ortodoxia y en la austeridad fiscal, y la del nuevo gobierno francés, que aboga por poner la cuestión del crecimiento entre las prioridades de la política europea. Sin embargo, las urgencias extremas de España e Italia amenazadas por el ahogo financiero y el riesgo en su sustentabilidad política, terminaron imponiendo su impronta. A instancias de François Hollande, presidente de Francia, se aprobó un plan de crecimiento que en los hechos está limitado a la financiación del Banco Europeo de Inversiones. Sin embargo, tiene la importancia política de desplazar el monocorde discurso de la austeridad como única puerta de salida de la crisis.

El plan dispone de 120.000 millones de euros, dirigidos a inversiones en infraestructura y servicios. La medida de su efectividad se refleja en el tramo que le corresponde a España, 10.000 millones de euros, mientras que los intereses de la deuda a pagar en el presente año superan los 28.000 millones.

Cuando la cumbre llegaba a su fin, sin atender los requerimientos de Italia y España, los dos países en situación de mayor riesgo. El premier italiano, Mario Monti y el presidente español, Mariano Rajoy, apadrinados por Hollande, solicitaban la recapitalización directa de sus sistemas bancarios, sin aumentar así la deuda pública, evitando la elevación del riesgo país y la tasa de interés. La resistencia de Alemania solo pudo ser superada luego de una dramática reunión de madrugada entre la canciller Angela Merkel y el premier Monti, donde este habría amenazado con dimitir. Ni la UE, ni Alemania, podían soportar un nuevo colapso político en Italia.

En su edición dominical, el diario Le Monde sostiene que, la retorica del anuncio de recapitalización de los bancos europeos sin pasar por los estados, es engañosa o directamente falsa, y no hace nada para aumentar la solvencia de los bancos afectados. El Banco Central Europeo (BCE) ha recapitalizado en otras ocasiones a los bancos a tasa subsidiadas, y estos vuelven a prestar a las altas tasas del mercado. De esta manera, el dinero público termina utilizándose para financiar el negocio de los bancos.

Las medidas probancarias de la cumbre de Bruselas han servido para provocar una fugaz euforia especulativa en las bolsas que, seguramente, caerán nuevamente en el escepticismo a partir del lunes.

La aceptación de Merkel a la recapitalización directa de la banca no fue gratuita, a cambio, y como trofeo para mostrar en el parlamento alemán (Bundestag), obtuvo que el BCE se convierta en supervisor de todos los bancos europeos (excepto el Reino Unido, que no pertenece a la zona euro). En su seca y prusiana elocuencia frente al Bundestag, posteriormente a la cumbre, sostuvo que “No hay ninguna prestación sin contra partidas. No nos hemos salido del sistema: prestación, contrapartida, condicionalidad y control”. Satisfacía así, la exigencia de la banca alemana, principal soporte financiero del banco comunitario.

La supervisión de todo el sistema bancario plantea el establecimiento de un mecanismo que permita al BCE ejercer ese control antes de finales de 2012. Este plazo resulta de difícil cumplimiento. Por otro lado, también se ha acordado crear un superministerio de finanzas, que tendrá como fin controlar el equilibrio presupuestario y fiscal. Podrá corregir presupuestos nacionales y prohibir la emisión de deuda si se sobrepasan los límites establecidos en el Pacto Fiscal (ver: “En la eurozona se viene la maroma”). Estos acuerdos requieren de la necesaria aprobación parlamentaria en cada país, procedimiento que podría alargar todo el proceso.

La Unión Europea impone un camino hacia la obtención de poderes más amplios y de mayor injerencia sobre los estados. En la cúspide, obtienen beneficios económicos y políticos los países más desarrollados del norte de Europa, con Alemania a la cabeza. Mientras que la periferia del sur afronta la pérdida de soberanía y la erosión del sistema democrático, que aparecen como el elevado precio a pagar por mantenerse dentro de la Comunidad y bajo la moneda única.

 

 

5 Comments

  1. maria angelica dice:

    muy bueno el artículo y el tangazo que elegiste mejor todavía, agradecida, un beso

  2. GUILLERMO dice:

    EXCELENTE NOTA. ME LA LLEVO. GRACIAS

  3. Sergio Van K. D. dice:

    Me hacen acordar a los países emergentes sudamericanos… O recibís su ayuda y te sometés a sus controles, o confiás en tu poderío socio-económico, sólo o asociándote a otros que tampoco la están pasando tan bien, pero que seguramente podrían estar mejor.
    Es la repetida historia del que la tiene más larga…
    Saludos!

  4. Joaquín dice:

    Por suerte nosotros vemos fútbol para todos y pensamos que esto a nosotros no nos toca.

  5. Erwin Desaix Falquez Salazar dice:

    Bella musica, también me gusta el tango

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