CREER O REVENTAR

Artículos Venezuela, deconstruyendo un candidato 7 de octubre de 2012

Recién terminados sus estudios, en 1998, el heredero del Grupo Editorial Cadena Capriles, Henrique Capriles Radonski, es lanzado a la arena política venezolana. El aporte económico de su padre a la campaña del Copei (Comité de Organización Política Electoral Independiente) logra asignarle una banca en el Congreso de la República. El poder mediático del grupo (propietario de Últimas Noticias, el diario de mayor circulación) allanó el camino de su elección como presidente de la Cámara de Diputados y vicepresidente del parlamento. Una carrera meteórica, y con sólo 26 años de edad, tercero en la línea sucesoria. El Grupo había logrado colocar al Jr. en un lugar expectable dentro de la política venezolana.

Hoy, su candidatura presidencial en representación del partido Primero Justicia, miembro de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), viene a ocupar el rol protagónico que dejaran libre Acción Democrática y el Copei en el armado político de la oposición en Venezuela.

Esa preeminencia de Acción Democrática y Copei se remonta al Pacto de Punto Fijo (1958), por el cual ambos partidos se alternaron durante cuarenta años en el ejercicio del gobierno. Ese acuerdo promovido por Estados Unidos logró la estabilidad política necesaria para mantener segura su más cercana fuente de abastecimiento petrolero. Las clases dominantes garantizaban para sí el control del sistema político, y evitaban la injerencia de las fuerzas armadas bajo la condición de sostener los intereses económicos norteamericanos.

En un contexto de marcados avances sociales bajo la gestión del gobierno de Hugo Chávez, en las anteriores catorce elecciones la oposición intento enfrentar al gobierno basándose en un discurso centrado en la defensa de los valores republicanos, las garantías individuales y el libre mercado, condenándose a no pasar los limites estrechos de una base electoral conformada principalmente por la clase alta y franjas de sectores medios.

El propósito de expansión de esa base electoral, necesario para ganar las elecciones, requiere ofrecer algo más que simplemente el desplazamiento de Hugo Chávez. Surge entonces, tras la campaña de Capriles, una estrategia de marketing que ha procurado mostrarlo con un discurso lavado enfocado en un ideario de pseudo centro-izquierda con una retorica de tinte progresista, cuidando de poner determinado énfasis en los aspectos sociales. Esto ha permitido que Capriles fuera presentado por diversos medios como “el candidato socialdemócrata”.

Contrariamente, su pasada militancia en la sección venezolana de “Tradición, Familia y Propiedad” (TFP) lo liga con la derecha extrema. Esa organización, que en Argentina encabezara en su momento Cosme Beccar Varela, fue fundada por el periodista ultraconservador y ligado a los sectores más retardatarios de la Iglesia Católica, el brasileño Correa de Oliveira. Lo que posibilitó su aceptación por la TFP, a pesar de su origen judío, fue su historia familiar donde figura la conversión al catolicismo de su abuelo paterno.

El origen judío de Capriles le ha permitido mantener fuertes lazos con la sionista Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela, recibiendo apoyo económico para su campaña bajo la promesa de reanudar relaciones diplomáticas con el estado de Israel y la revisión de los vínculos políticos con Irán, en caso de resultar electo.

Junto a su socio político y ex condiscípulo de la Universidad Católica Andrés Bello, y cofundador de Primero Justicia, Leopoldo López, participaron activamente en el golpe de estado que derrocó a Chávez, intentando tomar por asalto la embajada cubana a la que cortaron el suministro de agua, gas y electricidad.

Primer Justicia recibe dinero de la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy) organización que según el New York Times “se creó para llevar a cabo públicamente lo que ha hecho subrepticiamente la Central Intelligence Agency (CIA) durante decenios. Gasta 30 millones de dólares al año para apoyar a partidos políticos, sindicatos, movimientos disidentes y medios informativos en docenas de países con fines de desestabilización en América Latina”

En el plan de gobierno firmado por los precandidatos que participaron de las primarias de la  MUD, “Lineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional (2013-2019)”, se postula una política de ajuste con liberación de los precios de los alimentos, privatización de los planes sociales y la construcción de viviendas, aumento del precio de la gasolina a niveles internacionales, aumentar las tarifas de agua, gas y electricidad, privatizar el sector eléctrico, despidos de trabajadores del sector público, eliminación de los acuerdos de cooperación con Cuba en materia de atención medica a pobladores (Misión Barrio Adentro).  En cuanto a política exterior se plantea la revisión de alianzas geopolíticas, evaluación del MERCOSUR y ALBA.

Esta plataforma no fue publicada, y se mantuvo en secreto no sólo en la campaña sino también para  muchos dirigentes de la propia MUD. Algunos de esos mismos dirigentes, al lograr enterarse de dicho programa, hicieron público su contenido y expresaron su negativa a sostenerlo y su decisión de abandonar las filas de la MUD.

Capriles encarna una nueva dirigencia con origen en las corporaciones del poder económico. Una nueva dirigencia que viene a reemplazar a las desgastadas viejas burocracias partidarias remanentes de la IV República, y representa fundamentalmente a quienes intentan recuperar el control de los recursos petroleros del país.

One Comment

  1. luisa dice:

    muy buen informe! se que capriles es de derecha, pero no sabía su ascendencia judía… bueno, espero que chavez gane como corresponde!desde la plata, argentina,un saludo cordial para los hermanos venezolanos! fuerza comandante chavez!!!hasta la victoria siempre!!! ni un paso atrás!!! vamos por más!!!

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