CREER O REVENTAR

Artículos Teatro de operaciones 13 de octubre de 2012

Los comicios presidenciales en Venezuela tuvieron una cobertura por parte de los medios opositores argentinos nunca antes vista para un evento electoral en el extranjero. Los movió la expectativa de lograr reflejar la realidad argentina en el espejo de la tan anunciada y deseada derrota de Hugo Chávez Frías.

En su tercera campaña por la presidencia de Venezuela, Chávez se enfrentó no solo a una oposición unida tras un candidato edulcorado y con discurso pseudo progresista, sino también a una amplia y vasta coalición mediática global. Todas las grandes corporaciones de medios  de América Latina, EEUU y Europa se esforzaron al máximo para crear un clima de triunfo del candidato Henrique Capriles. Todos sabían, de uno y otro lado, que esta era una batalla decisiva no sólo para tratar de recuperar el poder político en el país que tiene las mayores reservas petroleras del mundo, sino también que podía dar comienzo a la reversión de los procesos populares en Sudamérica.

Todas las luminarias se concentraron en esa “feroz dictadura” y en la figura del “autócrata”. Pero la severa derrota infringida a la derecha venezolana y a la coalición mediática internacional, en una elección limpia y trasparente, hizo que la hiperexposición les jugara en contra y se corriera el velo, quedando en evidencia ante la opinión pública del mundo la falsedad del mito. Efecto boomerang, no lo esperaban, y hoy tienen que explicarlo.

De esta manera, el discurso editorializado de los medios opositores de la Argentina se rediseñó de apuro, mostrando una faz de cierta comprensión y tolerancia hacia los efectos sociales del “populismo chavista”, al mismo tiempo que se lamentaban de la falta de garantías individuales, la persecución a los medios y a los periodistas “independientes”, en una suerte de dicotomía entre igualdad y libertad.

Recogiendo el piolín del espejo de la pretendida derrota chavista, ahora intentan hacer un paralelo entre la Argentina y Venezuela, tomando los aspectos de “autoritarismo”, “ausencia de valores republicanos”, y “atentados contra la libertad de expresión”.

El tiempo no pasa en vano, el 7 de diciembre se acerca inexorablemente. Los esfuerzos para lograr la declaración de inconstitucionalidad del artículo 161, de la Ley de Servicios Audiovisuales, pasa por la confrontación en el Consejo de la Magistratura para evitar la designación de un juez natural, y los variados intentos y maniobras para imponer en el juzgado un magistrado que les sea funcional.

En otro orden de cosas, en la arena mediática internacional, se celebra en San Pablo en estos días la  68ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), donde entre las preocupaciones centrales se encuentran las denominadas “leyes de prensa”, que ven como amenaza para la “prensa libre e independiente”. La SIP equipara la situación en Argentina con Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, novedosamente nos colocan alineados con los países del ALBA.

En esa reunión de empresarios de medios se reconoce la legitimidad de origen de esos gobiernos, pero se ingenia una nueva categoría que denominan “ilegitimidad de ejercicio”. En la composición de esta novedosa categoría política, ubican las supuestas prácticas antidemocráticas en el  incumplimiento de la división de poderes, las restricciones a la libertad de información, la violación de las garantías individuales, y la utilización coercitiva de la distribución de la pauta de publicidad oficial.

Como nada es casual, mientras tanto, la Red Mundial de Editores (GEN, Global Editors Network), presidida por Ricardo Kirschbaum, Editor General del diario Clarín,  el último jueves hizo un llamado  a todos los medios del mundo para que encaren una campaña de protesta por los atropellos que el gobierno argentino desarrolla contra la libertad de prensa.

La GEN nuclea a editores de medios de más de sesenta países, se fundó en 2011 y entre sus socios figuran La Nación, Clarín, El País, El Mundo, ABC, BBC, The New York Times. Esta organización funciona conectando a los editores responsables de esos medios, lo que posibilita la direccionalidad y coordinación on-line de acciones en función de los intereses de sus miembros. Un verdadero centro de operaciones a cuyo frente hoy se encuentra el Editor General de Clarín.

La sanción de la Ley de Servicios Audiovisuales ha sido un paso de enorme importancia en el camino de nuestra democracia por sacudirse los tutelajes de poderes ajenos a los intereses populares. Es así que el 7 de diciembre se ha transformado en una fecha clave para el afianzamiento de las instituciones republicanas, donde en la imposición del cumplimiento de la ley se implica la responsabilidad de los tres poderes del Estado. Sería deseable y necesario que de este escenario no quedaran borrados los partidos de la oposición, que deberán optar entre el apoyo al cumplimiento de la ley o jugar en beneficio del grupo mediático hegemónico del que han sido prisioneros hasta ahora.

3 Comments

  1. maria angelica dice:

    eXCELENTE, CADA VEZ ESCRIBIS MÁS CLARO Y CON MÁS EXCELENCIA LITERARIA, ADELANTE!!!!

  2. Luis Valsecchi dice:

    El discurso mediatico de los monopolios es exactamente = en todos los paises, por suerte sus titeres politicos son igual de idiotas en todos lados,

  3. alta en el cielo dice:

    realmente es muy valiosa tu nota, me ha ordenado la informacion que tenia dispersa y aporta datos que no se leen en los medios. La existencia de ese GEN es realmente un peligro para la libertad de informacion, te pueden armar una opereta en pocos minutos y hecharla a rodad por el mundo. La mano para el 7D viene pesada y estos cosos estan dispuestos a cualquier cosa. No van a ser momentos para tibios.

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