CREER O REVENTAR

Artículos Receta Nacional 7 de junio de 2013

Durante el transcurso de esta semana, la Organización Mundial del Trabajo (OIT) hizo público su último informe “El Trabajo en el Mundo 2013”, en el mismo se destacan las políticas de Argentina en materia de empleo y seguridad social. Esta mención adquiere singular relieve en un complejo momento del escenario económico internacional.

La continuada crisis global, iniciada durante 2008 en Estados Unidos, aún mantiene deprimida la zona euro y ha desacelerado la expansión de la economía China. Mientras, en la región de América Latina y el Caribe, la expansión del consumo interno compensa en parte el debilitamiento de la demanda externa, la tasa de empleo se recupera e incluso logra superar los niveles anteriores a 2009.

El informe de la OIT revela un panorama donde los efectos de la crisis tienden a agudizarse a escala global, actualmente existe un total de 200 millones de desempleados y se prevé su aumento a 208 millones en 2015, al tiempo que crecen las desigualdades de los ingresos en las economías avanzadas.

En los países centrales, las ganancias de las grandes empresas han crecido desde 2008 a pesar de la crisis, pero esos beneficios no se derivaron hacia nuevas inversiones productivas que elevaran la demanda laboral. Por el contrario, se acrecentaron las tenencias en efectivo y las inversiones bursátiles a expensas de la economía real, lo que marca la continuidad de la preminencia de la especulación financiera.

En ese sentido, Raymond Torres, Director del Instituto Internacional de Estudios Laborales de la OIT, señala que estas políticas conducen al empobrecimiento de los sectores medios reduciendo sus posibilidades de consumo, lo que atenta contra las condiciones necesarias para la recuperación económica. En el mismo informe se advierte sobre como en los países europeos la crisis comienza a afectar el tejido social, y la necesidad de implementar políticas de recuperación haciendo foco en la generación de empleo y en las inversiones productivas, asegurando la protección de los grupos de mayor vulnerabilidad.

Contrariamente, el avance de las economías emergentes se evidencia en el crecimiento de su participación en las inversiones globales, que pasaron de 27% en el año 2000 al 47% en 2012. Posibilitando que en 10 años, los sectores medios de los países emergentes casi triplicaran su tamaño, pasando de 263 millones a 684 millones. El crecimiento en estos segmentos sociales y de su capacidad de consumo da impulso a la expansión de la demanda interna.

Situándonos en el marco regional, América Latina y el Caribe, presentan una tasa de desempleo de 6,4% en 2012, el registro más bajo de las últimas décadas, persistiendo aún 15 millones de trabajadores desocupados. Se revierte la situación de 2009, en donde la crisis financiera internacional incidió negativamente en el crecimiento, y produjo una disminución de la masa laboral ocupada.

La crisis obligó a la región a orientar sus metas de crecimiento en torno a la demanda del consumo interno y al comercio intrarregional. La OIT acentúa que el notorio crecimiento de los sectores medios realimenta esa dinámica y las posibilidades que se brindan para una mayor autonomía nacional en el desarrollo, destacando los esfuerzos realizados por los gobiernos en lograr un crecimiento inclusivo.

Desde 2003, la Argentina registró altas tasas de crecimiento en su PBI, con un promedio del 7,5% anual. La excepción ocurrió en 2009, por efectos de la crisis internacional, y en 2012, año en que a las consecuencias de la situación recesiva de Europa se suma el bajo crecimiento de Brasil de sólo 0,9%. Este desempeño de nuestro principal socio comercial y mayor receptor de nuestras exportaciones, inducido por decisiones de política económica signadas por principios de metas de inflación, generó efectos deflacionistas, caída del consumo interno y reducción de sus importaciones. Ese desequilibrio en nuestro comercio exterior pudo ser parcialmente remediado mediante la incentivación del consumo interno.

Las medidas de activación del mercado excedieron ampliamente los márgenes de la impulsión y creación de empleo y el trabajo formal, y la ampliación de los sectores medios. Políticas activas de carácter social, como la AUH o la cobertura jubilatoria cuasiuniversal, con fuerte compromiso financiero del Estado, rescataron de la exclusión y marginalidad a amplios sectores que se encontraban expulsados del sistema social, impactando fuertemente en los niveles de consumo.

El informe de la OIT destaca como el gobierno argentino consiguió desandar las políticas macroeconómicas neoliberales, adoptando como herramientas fundamentales de su proyecto político la creación de empleo y el estímulo al consumo, que amplían la demanda y estimulan la producción y la inversión. Ese modelo de crecimiento tuvo el efecto de reducir la pobreza, crear condiciones de inclusión e incorporar 5 millones de puestos de trabajo, en un proceso de reparación y reconstrucción social.

3 Comments

  1. emilce dice:

    Muy interesante articulo.Gracias por compartirlo.

  2. martha elena del valla delevaux dice:

    muy buena nota.

  3. leonardo emanuel amica dice:

    Exelentes articulos, gracias por compartirlos, la verdad para recomendar, que andes bien compa!

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