CREER O REVENTAR

Artículos Política económica ¿y los trabajadores? 24 de enero de 2016

Luego del transcurso de más de un mes de gobierno de Mauricio Macri podemos realizar algunas aseveraciones en lo que hace en materia económica y sus respectivas consecuencias en el mercado de trabajo.

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En primer lugar, debemos dar cuenta que el espiral inflacionario que tuvo lugar luego de la segunda vuelta electoral, se sucede a partir de las declaraciones del propio presidente al convalidar durante la campaña el dólar ilegal. Generando así expectativas devaluatorias antes de asumir. Las remarcaciones de precios que tuvieron lugar durante finales del mes de noviembre y comienzos de diciembre fueron el resultado de la retórica del propio candidato y sus crecientes chances de ganar la elección.

En segundo lugar, destacamos la devaluación del 41,8% del tipo de cambio, que tuvo un traslado a precios casi de forma directa, alimentado además por la eliminación de retenciones al sector empresario agro-exportador en trigo, maíz y girasol.

Se debe tener en consideración que los principales productos que componen la canasta básica de alimentos de la economía argentina son bienes que se producen a partir de insumos de exportación. Por lo tanto, eliminar las retenciones sobre esos productos de insumos básicos suprime el desacople de precios internos y con los externos.

Además, debemos agregar la nula intención del gobierno de generar una política de control de precios para que los efectos de la devaluación no se trasladen a precios de manera inmediata.

El proceso inflacionario prosiguió así su espiral ascendente erosionando el poder adquisitivo de los salarios. Muchas veces se destaca la función fiscal y recaudatoria que otorgan los derechos de exportación, y poco se hace hincapié sobre el rol fundamental que posee en su capacidad de operar sobre los precios de los productos que poseen paridad con el dólar en el mercado internacional.

Asimismo, la repercusión de la devaluación golpeó con fuerza a los sectores importadores, nos focalizamos específicamente aquí a las empresas pymes, que tienen la necesidad de incorporar bienes de capital para aumentar y sostener su producción destinada al mercado local. La devaluación del peso genera un encarecimiento de estos bienes necesarios para el desarrollo de la industria nacional.

La inflación de finales del mes de noviembre y de diciembre, y la generada por la política de devaluación, fue configurando en este primer mes de 2016 una caída de la actividad interna, reflejada específicamente en el consumo de los sectores populares. A partir de la toma de éstas medidas podemos dar cuenta de como se va configurado un escenario de contracción, caída del PBI y de alta inflación. Las expectativas para los próximos meses conforman un cuadro de estanflación, alza de precios acompañada por un estancamiento económico. Las distintas empresas orientadas fundamentalmente al mercado doméstico toman nota de esta situación y actúan en consecuencia.

Es entonces que estos actores económicos prevén en sus planes de negocios una caída sostenida de sus ventas, un encarecimiento del crédito, como consecuencia de las altas tasas de interés como medida antiiflacionaria tomada por el gobierno y un achicamiento de su plantilla de personal. Se ha destacado en distintos medios de información los despidos en la administración pública nacional, provincial y municipal, pero debemos advertir el movimiento que comienza a generarse en el mercado laboral en el sector privado.

A partir de las medidas cambiarías, como la devaluación, que está generando una contracción de la demanda interna, acompañada por las altas tasas de interés, para alentar los depósitos en pesos y liberar la presión sobre los precios, el mercado de consumo local comienza a contraerse cada vez más. Es así como observamos que comienza a sucederse los despidos de trabajadores, por ahora y hasta entonces en forma de “goteo”.

Otro punto necesario a destacar, para poder completar este difícil contexto económico que comienza a manifestarse y materializarse, es la cuestión de la no difusión de estadísticas en relación al Índice de Precios al Consumidor (IPC).

El gobierno ha declarado que en el transcurso de este año no habrá difusión oficial sobre la inflación, y que se tomará como referencia la medición de precios que realiza la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de San Luis. Esto genera una dificulta extra a la hora de las discusiones paritarias próximas.

El IPC-CABA ha difundido en el transcurso de la última semana una inflación de 26,9% para 2015, mientras que el índice de la provincia de San Luis informó un cierre anualizado de 31,6%. La composición y construcción de estos índices es variable, en los productos que son considerados para su medición como también lo es el costo de vida en esas dos regiones del país. Aún no sabemos fehacientemente de qué forma el gobierno nacional tomará estos dos índices para introducir la discusión con los sindicatos en la ronda de negociaciones colectivas de paritarias para este año.

Lo que sí sabemos, y es lo novedoso de esta nueva política económica respecto al gobierno de Cristina Kirchner, es que el ministro de economía ha introducido la estrategia de “metas de inflación”, en donde se proyecta para el 2016 una inflación del 25%, hasta se ha mencionado que esta puede ser menor aún, llegando a niveles del 20%.

Se puede deducir de manera muy sencilla que uno de los objetivos de esta proyección manifiesta es poner un tope a las negociaciones salariales, con el objeto de no negociar por arriba de esas cifras.

La caída del salario real no solamente ha sido consecuencia de la “inflación electoral”, antes de la asunción del nuevo presidente, sino también consecuencia del proceso devaluatorio. Ahora bien, debemos destacar que la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores es un efecto buscado de la política económica.

El análisis que realiza la administración de gobierno es que el salario de la economía del país es alto y que necesariamente éste debe contraerse para conseguir capacidades competitivas en comparación con otros países de la región y del mundo.

Debemos sumar que el desempleo es otro fenómeno autoinfligido, con el propósito de presionar sobre las expectativas salariales de los trabajadores. El propio ministro de economía sostuvo que los sectores del trabajo debían enfocarse en las negociaciones con las cámaras empresariales en la discusión de la sostenibilidad del empleo y no en concentrarse en la recuperación el poder adquisitivo del salario.

Queda todavía el interrogante de que acciones tomarán los sectores del trabajo frente a esta situación, de baja de salarios y de desempleo creciente, y con las expectativas de no revertirse estas circunstancias en el cercano y mediano plazo. Si uno evalúa la dirección de la política económica del gobierno puede advertir que esto tenderá a profundizarse en el transcurso del presente año.

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